Una noche de flores en Medellin Parte 1.

Era un jueves en la noche como cualquier otro. Pronto iniciaría la feria de las flores en Medellín. La habitación estaba adornada por la luz de luna que entraba por la ventana. El pantalón se pegaba a sus piernas y un deseo que emanaba de lo más profundo de su ser la hacía recordar su encuentro con ella.

La noche anterior, decidió cambiar su rutina, al salir de la habitación, tras un largo día en el computador, sintió ganas de tomarse una cerveza. Hacía tiempo que no salía sola a disfrutar de su propia compañía. En cuestión de minutos, recogió su cabello, se puso una falda y salió con su bolso al bar de siempre.

Al llegar, el bar aún estaba solo y se dirigió a su lugar en la barra-esa barra que había compartido con ella muchas noches de alegrías y tristeza- Ese día se sentía vacía, ansiaba experimentar un nuevo fuego en su interior, pero sabía que esa noche sólo sería una cerveza.

De pronto sintió que en sus piernas se posaban unos ojos verdes que le producían escalofríos. Eran los ojos de la nueva mesera del lugar, su nombre era Laura. Daniela se sintió extraña por un momento, no entendía como otra mujer podría hacerle sentir tal sensación. 

Laura se acercó a la barra y le preguntó “¿Mor, quieres tomarte algo?”. Su olor dulce y aspecto de porcelana hipnotizó a Daniela por unos segundos que parecieron una eternidad. Ella, sin entender lo que sucedía con voz tímida y una sonrisa amable le respondió “una cerveza michelada, por favor”. 

Durante toda la noche Daniela se dejó llevar por la música del lugar, ese tipo de música que tiene la capacidad de transportarte a momentos que fueron felices y te hacen vibrar

Cerca de las 11:00 de la noche, luego de más cervezas de las planeadas Daniela pidió la cuenta, había llegado la hora de marcharse. Tenía mil reuniones a la mañana siguiente y debía aún preparar un informe para su jefe. -El jefe que agradeció dejar de ver en cuanto inició la cuarentena. El jefe que tenía esposa y que en cada oportunidad que encontraba aprovechaba para recordar su olor, ese olor que la volvía loca... El jefe, que aunque le costara reconocerlo, se moría por besar.😔-

Al pagar, salió del bar a esperar que llegara su uber, a pesar de vivir a pocas calles el alcohol de las inocentes cervezas habían cobrado vida. 

De repente, escuchó una voz. "¿Oye, te vas a ir ya? o quieres ir a otro lado conmigo?" Laura preguntó. El corazón de Daniela latía muy rápido, tanto que sentía que sonaba más duro que la música del lugar. Estupefacta Daniela quedó muda, pues no entendía todas las sensaciones que le producía esa mujer. “Ya sali del trabajo, vamos a otro bar. ¿Te parece?”.  Una ola de adrenalina recorrió su cuerpo en un instante sintiendo cómo sus pantis empezaban a humedecerse. 

"Apenas nos conocemos desde hace un par de horas, pero siento que somos viejas amigas. O tal vez son los tragos", rió Laura. “Sé que no hemos cruzado muchas palabras, pero me gustaría conocerte. Puedo sentir una conexión contigo. ¿Sientes lo mismo?

Daniela entendió que nunca olvidaría lo que estaba a punto de pasar.

Continuara...

 

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