En medio de tus piernas | Relato Erotico

Dejémonos de cuentos, lo que tú quieres es que yo habite en medio de tus piernas y que me deslice por tus instintos a medida que la suavidad de tu respiración me guíe. Es más, sé que deseas someterme a tu pasión desmedida, a tu sexo húmedo, delicioso, pero también a tu cuerpo y a tus instintos primarios, esos que se sienten encarcelados por los prejuicios morales y que atan a tu alma libre, pero condicionada.

Es ahí donde está tu fuerza, fuerza de alma que liberas en los episodios de orgasmo que emite tu vientre, allá donde se construyen melodías en forma de sinfonías compuestas por notas embriagadas, fumadas y enajenadas. Ahí donde reposa tu cuerpo, ese que es más que subjetividad y dónde habitas en lo sublime, en lo humano, en ese cuerpo que siente y se inmortaliza en la lujuria y el placer del erotismo.

Sin embargo, tengo la certeza que sabes muero de ganas por explorar y saborear tu altar, quiero sentir el aroma que expelen tus poros, esos que me hacen esclavo de tu magia, de tu respiración, de tu dermis, de tus gemidos y del deseo permanente de querer penetrar e invadir con mi trono tu sexo basta unirtea mi alma; aunque ¿sabes algo? Extraño tu tacto y esa forma dulce de deslizarte por mi espalda, de recorrerme, de saborear mis labios, de lamerme y chuparme, de abrazar con tus contracciones mi sexo, y con tus miradas desorbitadas mostrar cuando llegas al clímax.

Relato erotico

Pero no puedo negar que en especial amo tu cuerpo, ese que anhelas esté húmedo por mis besos, caricias y forma de lamerte en mi forma frenética de desvestir tu alma y donde sabes que encuentro el refugio de mis silencios, donde encuentran eco mis desmedidos y salvajes instintos; aunque acepto, que sabes controlar bien mi necesidad de poseerte, de tenerte, de fecundar tus pensamientos con mis notas poéticas, llenas de sangre y humedad, de esencia, de cuerpo, de placer y lujuria; pero ante todo.

Posees la capacidad infinita de saber hacer una lectura de mis perversidades y donde finalmente sabes que acepto que posees una parte de mi mundo y que me pertenece, como también sabes que una parte tuya está conmigo y te pertenece; sin embargo, prepárate, que el día que estés cerca, te reclamaré lo que posees de mí y de paso te cobro los intereses por negarme el derecho de ser uno solo en la magia de fundimos en la fuerza de la pasión. esa que nos domina como locos cuando sencillamente queremos amamos y abrimos esa caja de pasión. 



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